cliente de self storage accediendo a su trastero

Accesibilidad a los trasteros: cómo gestionarla

Particulares, parejas, familias enteras, socios… El perfil de quienes alquilan un trastero en un centro de self storage es muy variado. Por eso, es necesario gestionar la accesibilidad a cada módulo de la forma más eficaz posible para evitar malentendidos y conflictos en el futuro. Por regla general, es una única persona física quien alquila el trastero aunque después lo utilicen sus familiares, compañeros de trabajo… Así que, oficialmente, el propietario de todo lo que hay en el trastero es aquel que haya firmado el contrato de alquiler.

Siempre que una persona cercana a quien tiene alquilado el trastero tenga la llave o conozca las claves de acceso al trastero, no hay ningún problema para que acceda a su interior. El conflicto viene cuando alguien quiere acceder al trastero sin que este esté a su nombre y sin tener cómo acceder a él a través de las diferentes herramientas que puede cederle el propietario para entrar en el trastero. Es aquí cuando el personal del centro, aunque conozca a quién está solicitando el acceso al trastero y sepa que anteriormente ha accedido a él, no puede hacer nada para que entre al interior del módulo ya que según el contrato de arrendamiento, el propietario del trastero, y por ende de las cosas que hay en su interior, es quien figura en el documento.

¿Qué soluciones podemos ofrecer como centro de self storage en estos casos? En realidad, poco podemos hacer cuando se produce un conflicto entre personas, como por ejemplo un proceso de divorcio, si la pareja compartía el espacio pero el contrato solo está a nombre de uno de los dos; el otro no puede acceder a no ser que llegue con su llave o código de acceso. Por eso, y para salvar este tipo de escollos, desde el centro podemos ofrecer a quienes alquilan uno de nuestros trasteros la posibilidad de incluir en el contrato a una persona autorizada para acceder al trastero. Solo de esta forma, en caso de que se dé una de estas situaciones, la persona autorizada podría acceder al trastero.

Aún así, si se da una situación de este tipo, lo ideal es hacérselo saber al propietario y buscar su autorización de forma oficial en caso de que no haya posibilidad de que este ceda su llave o código de acceso a esa tercera persona.

Debemos tener en cuenta que aunque estemos hablando de un trastero ubicado en nuestro centro de self storage, una vez que un cliente lo haya alquilado se trata de un espacio única y exclusivamente suyo y tenemos ciertos límites a la hora de acceder a su interior, a no ser que sea por una emergencia o por indicación de la policía.

Para evitar vernos envueltos en estos conflictos, lo ideal es explicar claramente las condiciones de acceso a los trasteros en el momento de alquilarlos e invitar a los propietarios a compartirlos entre aquellos a quienes dará acceso al espacio para que tengan claro en todo momento la normativa en relación a este tema.

Recuerda que gestionar el espacio y ofrecer soluciones a tus clientes es tu principal objetivo como centro de self storage y que respetar la privacidad de lo que haya en cada trastero es fundamental para ofrecer un servicio óptimo y eso pasa por tener en cuenta quién ha alquilado cada trastero y respetar su espacio, a pesar de que terceros se acerquen hasta el centro reclamando lo contrario. El respeto por los clientes y la protección de sus pertenencias es lo que diferencia un centro de self storage de un local que alquila espacios sin tener en cuenta otra cosa que no sea el beneficio propio. ¿A qué bando quieres que pertenezca tu centro?

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