Llega septiembre y, con él, uno de esos pequeños rituales que anuncian que el verano empieza a quedar atrás: el cambio de armario. Sacamos jerséis, abrigos y prendas de invierno y, mientras hacemos sitio, volvemos a encontrarnos con la ropa que guardamos hace unos meses.
Y aquí pueden llegar las sorpresas: un jersey con olor a cerrado, una prenda que ha perdido su forma, manchas que antes no estaban o incluso algún pequeño visitante indeseado. Muchas veces, el problema no está en la ropa, sino en cómo y dónde la hemos almacenado.
Guardar bien las prendas cuando termina una temporada es importante si queremos volver a utilizarlas varios meses después en las mejores condiciones.
Antes de guardar, prepara la ropa
Puede parecer una obviedad, pero una de las claves está en guardar únicamente prendas limpias y completamente secas. Almacenar prendas todavía húmedas en una caja o bolsa puede favorecer la aparición de malos olores y problemas de conservación.
Además, este también es un buen momento para revisar qué prendas merece realmente la pena conservar. El cambio de armario puede servir para separar aquello que seguimos utilizando de lo que ya no nos ponemos, necesita una reparación o ha llegado el momento de donar.
No todo vale para almacenar ropa
Para prendas que van a pasar varios meses almacenadas, es preferible utilizar soluciones adecuadas para su conservación y evitar guardar la ropa de cualquier manera, especialmente en bolsas cerradas que puedan acumular humedad.
Las prendas más delicadas pueden necesitar además un tratamiento específico: trajes, vestidos, abrigos o determinados tejidos es mejor conservarlos en fundas y evitar que queden comprimidos durante meses.
Para los textiles voluminosos, como edredones o prendas de abrigo, las bolsas de vacío pueden ser una buena solución para aprovechar mejor el espacio, siempre teniendo en cuenta que no todos los tejidos son adecuados para este sistema.
Y hay otro pequeño gesto que agradeceremos cuando vuelva a llegar la próxima temporada: etiquetar las cajas. Indicar qué contiene cada una permite localizar rápidamente los jerséis, abrigos, mantas, ropa de playa o accesorios que buscamos sin tener que abrirlas todas.
El lugar donde guardamos la ropa también cuenta
De poco sirve preparar perfectamente las prendas si después las almacenamos en un lugar con unas condiciones inadecuadas. La humedad, las temperaturas poco estables o la falta de unas instalaciones apropiadas pueden terminar afectando a los textiles durante los meses en los que no los utilizamos.
Por eso, si necesitamos liberar espacio en casa y optamos por alquilar un trastero en un centro de Self Storage, es importante no elegir únicamente por precio o proximidad. Las condiciones de las instalaciones y la seguridad deben formar parte de la decisión.
Los centros profesionales de Self Storage cuentan con instalaciones preparadas para el almacenamiento de pertenencias y ofrecen espacios limpios y seguros, alejados de esa vieja idea de que un trastero es simplemente un lugar oscuro y húmedo donde dejar las cosas. Además, elegir un centro fiable nos permite tener nuestras pertenencias fuera de casa, pero seguir teniéndolas accesibles cuando las necesitemos.
Alquilar un trastero te aporta ese espacio que falta en casa
Para muchas personas, el cambio de armario es precisamente el momento en el que se dan cuenta de que necesitan más espacio. Todo ocupa sitio durante meses aunque no lo utilicemos.
En estos casos, un centro de Self Storage puede convertirse en una extensión del espacio de casa. La clave está en elegir el centro perfecto para conservar nuestras pertenencias, además de organizar bien aquello que vamos a almacenar.
Por eso, si este año quieres hacer el cambio de armario sin convertir tu casa en un almacén, puedes buscar un centro de Self Storage cercano y comprobar las opciones disponibles a través del buscador de trasteros de AESS. En él encontrarás operadores asociados a la Asociación Española de Self Storage en diferentes ciudades y provincias de España.
Recuerda que guardar la ropa de una temporada a otra no consiste simplemente en hacer hueco: se trata de volver a abrir esas cajas dentro de unos meses y encontrar tus prendas tal y como las dejaste.

