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COVID-19: Cómo prevenir el aumento de impagos

La menor actividad, la caída del PIB y la potencial destrucción de empleo provocadas por la crisis del Coronavirus afectarán en un futuro inmediato a la solvencia de nuestros clientes, tanto a las empresas, a los autónomos como a los particulares y por lo tanto al incremento de los impagos en los centros operadores. 

En el sector inmobiliario, tras la aprobación el pasado 17 de marzo por el Gobierno de una moratoria en el pago de las hipotecas para los colectivos afectados (trabajadores y autónomos) que pierdan su empleo o vean reducidos sus ingresos drásticamente como consecuencia de las medidas excepcionales que se han puesto en marcha para frenar la propagación del COVID-19, se ha echado en falta que el Ejecutivo Central no haya anunciado ninguna medida para ayudar a los inquilinos a afrontar esos pagos. Jaime Palomera, portavoz del Sindicato de Inquilinos, ha comunicado que en este contexto, en abril se va a producir una cascada de impagos en el alquiler. En la otra cara de la moneda, Óscar Martínez Solozábal, presidente de la Asociación de Expertos de los Arrendatarios, ha explicado que “de aprobarse una suspensión o una moratoria de pagos en el alquiler, los arrendadores dejarían de percibir la mensualidad correspondiente.”

Fernando Encinar, Cofundador y Director de comunicación de Idealista también advierte de "la posibilidad de que el inquilino pueda abandonar la vivienda con dos meses dificulta la recuperación de esa mensualidad, y la posibilidad del prorrateo implica un aumento de la renta en meses siguientes con el consiguiente peso para la economía del inquilino", aunque alerta de que "algunos de los que reclaman una moratoria en el alquiler en realidad están pidiendo una condonación o directamente el impago. Algo que ni siquiera en el caso de las hipotecas se ha planteado". Las empresas sí pueden ser más flexibles y aplicar planes de pago diferidos, periodos de carencia limitados..., pero en casos muy concretos de familias vulnerables desde un punto de vista socioeconómico.

En este contexto, en nuestro sector de Self Storage, se puede intuir que a partir de abril comenzará una cascada de impagos de cuotas en nuestros centros que posiblemente se extenderá durante meses y mas tiempo que la crisis del coronavirus por los efectos económicos que dicha crisis tendrá en los bolsillos de nuestros clientes. 

Tendremos que estar preparados para una previsible reducción de ingresos y tener un plan preparado de gestión de pagos; sobre todo para aquellos clientes en situación de especial vulnerabilidad.
 

¿Qué fórmulas puedo poner en marcha en mi centro para afrontar el incremento de impagos en las cuotas?

En esta situación de caos e incertidumbre, no existe una única fórmula válida para todos los centros operadores de Selfstorage. Desde el sector se han puesto en marcha diversas iniciativas y cada centro deberá analizar de forma individualizada cada situación para poder ofrecer las alternativas que mejor se adecuen a cada circunstancia. Desde la AESS te recomendamos habilitar un canal especial de comunicación a disposición de todos estos clientes para que tengan presente el esfuerzo que estamos realizando por ayudarles.
  • Una medida sería aplazar el pago de las cuotas durante el periodo que se aplique el estado de alarma y el posterior pago fraccionado de las cuotas no abonadas en ese tiempo durante un tiempo. Se podría reducir la cuota un 50% durante los próximos tres meses (de abril a junio) y un plazo hasta final de año (6 meses) para que los clientes puedan hacer frente al pago del servicio sin ahogarse y los centros operadores puedan puedan recuperar esa reducción en un tiempo prudente.
  • Otra fórmula podría ser pactar de mutuo acuerdo por escrito entre empresa y cliente una condonación parcial o total de la cuota de un mes o del total que dure el Estado de Alarma, asumiendo el cliente el compromiso de garantizar la regularización del pago de las siguientes cuotas pasado el plazo pactado.
  • También se podría optar por usar las fianzas como garantía en aquellos clientes mas vulnerables y que hubieran avisado su intención de desalojar el trastero o almacén durante la primera quincena de marzo.
  • Facilitar los medios de pago a aquellos clientes que realizaban el abono del servicio en oficina a través de plataformas como Bizum.
  • Otra iniciativa es lanzar promociones, tarifas especiales para promover el pago de larga estancia o anual. Bonificar económicamente a aquellos clientes que realicen un único pago para asegurar unos ingresos mínimos durante los meses posteriores al Estado de Alarma.

La clave: salvaguardar la fidelidad del cliente mas vulnerable
Una de las claves que reclama el sector del Selfstorage es que la ayuda al cliente más vulnerable le suponga un desahogo en su economía familiar y no suponga la pérdida total de los ingresos a la empresa. Ello conduce a un incremento de la fidelización de los clientes cuya situación se vea deteriorada y tengan dificultades financieras sobrevenidas por el COVID-19.

A la vez, los expertos vaticinan que la reducción de la producción y la bajada del PIB del más del 2,5% conllevará un descenso del consumo con visibles consecuencias socioeconómicas. En nuestro sector habrá que reflexionar sobre las maneras de buscar nuevos niveles de ocupación y replantear planes de contingencia para minimizar los efectos negativos que nos dejará la crisis del Coronavirus.

En conclusión, la necesaria empatía entre operadores y clientes ya se está produciendo. Debemos centrar las ayudas en quienes las necesitan y no adoptar medidas cuya popularidad sea alta, pero que puedan tener efectos perjudiciales en nuestro sector. Los criterios para que un cliente pueda beneficiarse de estas medidas toman como base los que ha aplicado el Gobierno en el caso de la moratoria. Este tipo de intervenciones sólo se podrán hacer con aquellos clientes que puedan demostrar su situación económica y que estén al corriente del cumplimiento de sus obligaciones dinerarias.

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