• Reformarse o morir

    Siempre se dice que no sabemos cuantas cosas tenemos hasta que hay que moverlas de sitio. Esta es la sensación que experimentamos al empezar una reforma en casa. Aunque son necesarias, son una molestia para todos. El alquiler de un trastero nos evita pensar donde poner los muebles y otros objetos que inundan nuestro hogar y garantiza unas obras más cómodas y rápidas.

     

    Los imprevistos son uno de los principales problemas que surgen. Sabemos cuando empiezan unas reformas, pero nadie se atreve a pronosticar cuando acaban. Si a eso hay que añadir la difícil decisión de pensar donde colocar mesas, sillas, cuadros... La cosa se complica. Los muebles acaban convirtiéndose en un estorbo que hay que apartar. Además se llenan de polvo y suciedad y corren el riesgo de dañarse por golpes accidentales durante la reforma. Entre unas cosas y otras, el panorama se convierte en poco alentador.

     

    Una de las soluciones antes de volvernos locos es alquilar un trastero. De esta manera podremos aguardar de manera correcta nuestros objetos. Muchos de ellos facilitan material de embalaje y cuentan con expertos que pueden asesorarnos sobre las formas de almacenamiento más adecuadas para cada caso e, incluso, darnos algunos consejos sobre cómo transportar los objetos hasta sus instalaciones.

     

    Las características del self storage también aportan flexibilidad al usuario. Todos los trasteros disponen de un sistema de alta seguridad para que evitar robos o accidentes y son accesibles las 24 horas del día, los 365 días del año. Si nos preocupa el precio, podemos consultar las tarifas que nos ofrecen. En muchas ocasiones hay precios especiales para este tipo de alquileres de corta durada.

     

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