• Alquiler de Trasteros: Un mercado emergente

    El elevado número de edificios que no tienen trastero, sobre todo en las viviendas antiguas, unido a que el tamaño medio de los pisos en España es de 60 metros cuadrados, contribuyen al incremento del alquiler de estos espacios.

     

    El self storage o alquiler de trasteros es un mercado emergente que, tras conquistar las periferias, mira hacia los centros urbanos de las grandes capitales. Aquí, la creciente demanda de espacios de almacenamiento, tanto por parte de particulares como de empresas y autónomos, lleva a las compañías especializadas a invertir en nuevos inmuebles. A esta estrategia de expansión obedece la reciente adquisición por parte de Bluespace del nuevo centro en Madrid, en pleno barrio de Salamanca. Dispondrá de 4.500 metros cuadrados de superficie alquilable, lo que supondrá 1.000 nuevos trasteros.

     

    Ante la eterna pregunta de si comprar o alquilar, los usuarios se están decantando más por el arrendamiento. Estas habitaciones se han convertido en una prolongación más de las viviendas, las estancias más socorridas. Antes del estallido de la crisis inmobiliaria se alquilaban para guardar las pertenencias cuando los propietarios estaban reformando su casa o esperaban la entregaba de un piso nuevo  Ahora, es más que habitual su uso en personas que se mudan, por obligación, a pisos más pequeños o a casa de los padres. También en el caso de trabajadores que han cambiado de empleo y ciudad. Se guardan muebles, electrodomésticos, material deportivo (esquíes, bicicletas, material náutico…), ropa y demás enseres que no se van a utilizar durante un tiempo.

     

    El porcentaje de trasteros ocupados en España es del 69%. El 70% de los clientes de estos servicios son particulares y el 30% restante corresponde a empresas y autónomos. Por superficie de almacenaje contratada, los particulares ocupan el 58% del espacio, mientras que empresas y autónomos el 42% restante, según Bosch.

     

    Los emprendedores se han convertido en los principales demandantes de trasteros en el último año. Utilizan estas instalaciones para el almacenamiento de archivos y documentación, exceso de productos, herramientas o como centro logístico.

     

    El coste de los alquileres varía en función del tamaño del trastero y del lugar en el que se halle. La media parte de 25 a 29 euros al mes.

     

    Este concepto nada tiene que ver con el tradicional guardamuebles. En el primero el propio usuario almacena sus pertenencias en un trastero y decide cuándo y cómo accede a ellas, ya que tiene disponibilidad total todos los días del año y a cualquier hora. Estos centros disponen de circuito cerrado de televisión, alarmas individuales en todos los trasteros, detectores de incendio y entradas controladas. Solo el cliente tiene llaves y código de acceso personalizado a su espacio. Las cuotas incluyen un seguro multirriesgo. En cambio, un guardamuebles es un contenedor donde se guardan los objetos del cliente, quien debe concertar visitas para acceder a ellos.

     

    Aunque el 90% del negocio depende de operadores profesionales, cada vez más particulares ponen en alquiler sus trasteros para sacarse un dinero extra. Pueden hacerlo. Es uno de los negocios que más rentabilidad ofrece actualmente.

     

     

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