• Almacenar una alfombra de forma correcta

    Llega el verano y, con el buen tiempo aquí, es momento idóneo para retirar las alfombras del hogar. Tejidos que durante los meses fríos del año han conseguido aportar calor a la vivienda. El proceso de almacenaje de este tipo de tapices puede llegar a ser complejo, y es que sus tejidos son muy delicados y deben de guardarse con mucho cuidado. Sigue nuestras recomendaciones para almacenar de forma correcta tu alfombra y encontrarla en el mejor estado cuando necesites utilizarla nuevamente.

    Antes de almacenar, aspira, sacude, lava y seca la alfombra 

    A la hora de guardar una alfombra hay que tener presentes aspectos como la temperatura, limpieza o humedad; incluso la forma de plegar las telas. Hay que ser verdaderamente escrupulosos en este aspecto si queremos conservar de forma óptima las fibras de la alfombra. Una vez escogido el espacio dónde guardaremos la alfombra – ya sea en un trastero, una buhardilla o un almacén -, hay que realizar una desinfección completa. Si optais por no pasar por el tinte, os aconsejamos seguir el siguiente orden para reducir al máximo el número de microorganismos y suciedad de la alfombra:

    1. Aspira: importante para eliminar la suciedad y polvo que durante meses se ha posado sobre la alfombra.
    2. Sacude: permitirá retirar la suciedad que ha quedado calada en el interior de la alfombra.
    3. Lava: aunque resulte tedioso, es mejor lavar la alfombra a mano que a máquina. De este modo nos aseguramos que se eliminan los microorganismos y la suciedad incrustada en los tejidos.
    4. Seca: el objetivo es eliminar la humedad de la alfombra. Para absorber los restos de humedad pueden usarse paquetes de bicarbonatos, sales o bolsas desecantes.

    Aspirar y sacudir pueden ser procesos intercambiables, no así el secado que deberá ser el último paso.

    Pliega la alfombra de forma adecuada

    Para evitar que los tejidos sufran, es aconsejable enrollar la alfombra en horizontal en el momento de su almacenaje. De este modo, nos libraremos de posibles estiramientos y arrugas en los tejidos y, al mismo tiempo, ocuparemos menos espacio en el trastero. Bicarbonatos y sales ayudarán a absorber la humedad y sirven como desinfectantes de mantenimiento. Si además tienes a mano una tela para recubrir la alfombra mucho mejor. Las dimensiones de algunos modelos de alfombras pueden complicar su almacenamiento y enrollarlas puede volverse un trabajo complejo. Aún así, lo mejor es no forzar la alfombra ya que es preferible que quede un espacio entre ella.

    Finalmente, guarda la alfombra en un lugar seco, fresco y sin luz natural, como por ejemplo uno de los más de 350 trasteros repartidos por todo el territorio español.

    Almacenar una alfombra es todo un proceso. Si sigues adecuadamente nuestros consejos seguro que evitarás el deterioro en los tejidos, los problemas de humedad, ácaros y polillas, conservando así la alfombra en perfectas condiciones para su próximo uso.

    Foto de portada: decoracionia.com

    Compartir